Rehabilitación física
Herramientas para cuidar la movilidad, la fuerza, el equilibrio, la energía y la autonomía en la vida cotidiana.
¿Para qué sirve la rehabilitación física? La rehabilitación física en la Esclerosis Múltiple puede ayudar a mantener o mejorar la movilidad, la fuerza, el equilibrio, la coordinación, la postura, la marcha y la autonomía en la vida cotidiana.
También puede ser útil para manejar síntomas como fatiga, rigidez, debilidad, dolor, espasticidad o inseguridad al caminar. Cada plan debería adaptarse a la situación de la persona, sus síntomas, su nivel de actividad y sus objetivos.
Cuándo empezar. La rehabilitación física puede ser útil desde etapas tempranas de la EM o cuando aparecen síntomas que afectan la movilidad, el equilibrio, la fuerza, la energía o la independencia. No todas las personas necesitan lo mismo ni en el mismo momento.
Lo más recomendable es conversarlo con el neurólogo tratante o con el equipo de salud para definir qué tipo de rehabilitación o actividad física es adecuada en cada caso.
Objetivos frecuentes de la rehabilitación física
- Mantener o mejorar la movilidad.
- Trabajar fuerza, equilibrio y coordinación.
- Reducir el riesgo de caídas.
- Ayudar en el manejo de la fatiga.
- Acompañar síntomas como rigidez, dolor o espasticidad.
- Favorecer una marcha más segura.
- Adaptar ejercicios a las posibilidades de cada persona.
- Promover autonomía en actividades cotidianas.

Actividad física y seguridad. La actividad física puede aportar beneficios, pero debe adaptarse a cada persona. Es importante evitar exigencias excesivas, respetar los tiempos de descanso, hidratarse bien y consultar si aparecen síntomas nuevos, dolor intenso, mareos, caídas o empeoramiento sostenido después del ejercicio.