¿Qué tipo de esclerosis múltiple hay?
Existen diferentes tipos de EM que se pueden clasificar como:
Esclerosis múltiple recurrente-remitente (EMRR)
Los síntomas se presentan en forma de empujes o brotes que aparecen durante un período de tiempo y luego mejoran parcial o totalmente. Los empujes pueden durar días o semanas y la remisión se da de forma lenta. En alguna ocasión, pueden dejar secuelas neurológicas.
Esclerosis múltiple secundaria progresiva (EMSP)
Con el paso del tiempo, en algunas personas con EM recurrente-remitente se da un empeoramiento neurológico progresivo, relacionado o no con los brotes. Esta etapa se denomina fase secundaria progresiva. Otras personas se mantienen estables durante muchos años sin entrar nunca en esta fase progresiva. Al día de hoy, no existe forma de saber de antemano cómo será la evolución de cada persona con EM.
Esclerosis múltiple primaria progresiva (EMPP)
Otro tipo de EM es la primaria progresiva. En general se diagnostica en adultos de edad más avanzada y los síntomas aparecen de forma paulatina, afectando especialmente la marcha y el equilibrio. Se caracteriza por un avance gradual pero continuo de discapacidad desde el principio.
Síndrome desmielinizante aislado
Es el primer episodio con síntomas neurológicos claros, que son característicos de la enfermedad pero que todavía no reúnen los criterios de diagnóstico de Esclerosis Múltiple. Las personas con síndrome desmielinizante aislado pueden o no tener EM posteriormente.
Síndrome radiológico aislado
Se refiere al hallazgo, en una resonancia magnética realizada por otro motivo, de lesiones con características típicas de EM en una persona que no ha tenido síntomas neurológicos relacionados con la enfermedad.
El neurólogo debe evaluar estos hallazgos, descartar otras causas y definir el seguimiento. Los criterios diagnósticos actuales permiten, en determinadas situaciones, confirmar la EM antes de que aparezcan síntomas característicos.
Tus cambios cotidianos también importan.
Los controles siguen siendo importantes aunque no hayas tenido empujes. Si notás cambios persistentes al caminar, usar las manos, concentrarte o realizar tus actividades habituales, compartilos con tu equipo de salud. No todo cambio significa que la EM esté progresando: tu equipo puede evaluar sus causas y qué apoyo necesitás.
